Archivo para Abril 8th, 2008
Una locura maravillosa

Un partido de fútbol, auténtico. Eso es lo que pudimos ver esta noche. Eso es lo que nos ofrecieron Liverpool y Arsenal que, sobre el tapete de Anfield, nos deleitaron con el mejor encuentro en lo que llevamos de esta edición de la Champions League.
Los de Wenger, como es costumbre ellos, empezaron manejando la pelota, quitándosela al rival. El Liverpool no se sentía cómodo y, fruto de ese dominio de los ‘gunners’, llegó el gol de Abou Diaby en el minuto 13′ de partido. Al contrario de lo que se esperaba, los ‘reds’ no se vinieron abajo y fueron en busca del empate. Empujados por una abarrotada grada, que comenzó a rugir justo en el momento en que sus jugadores les dieron la primera esperanza de remontada, los locales consiguieron la igualada gracias a un excelente cabezazo de Sami Hyypiä, que se coló por la escuadra de la meta de Manolo Almunia. El mazazo que supuso para el Arsenal el empate del central finlandés, lo acusaron los londinenses durante toda la segunda parte. Los de Benítez presionaban sin parar, asfixiaban a los mediocampistas rivales, no dejaban moverse a Fàbregas con comodidad y, por si fuera poco, tomaron las riendas del choque y se fueron descaradamente a por el segundo tanto.
Cuando el acoso de los de Merseyside tenía acorralados a los ‘cañoneros’ en su propia área, Fernando Torres consiguió decantar la balanza para el lado de los de casa con un fuerte e imparable disparo, tras revolverse en el área como sólo son capaces de hacerlo los mejores ‘nueves’. A partir de ese momento, la “locura maravillosa” llegó a Anfield Road. El Arsenal, que parecía totalmente hundido tras la remontada del conjunto oponente, volvió a poner en tablas el choque con un gol que podría ser perfectamente el mejor en lo que llevamos de temporada. El chaval Theo Walcott, que había salido en la segunda parte, recogió el balón al borde de su propia área y fue deshaciéndose de adversarios hasta llegar a la otra ‘box’, donde le dejó la pelota a Adebayor, para que este sólo tuviera que empujarla a las redes de Pepe Reina. Una jugada que podría haber llevado la firma del mismísimo ‘Diez’.
Pero, aun así, no todo estaba escrito. Un minuto después de la genialidad de Theo ‘Barrilete cósmico’ Walcott, el árbitro sancionó con la pena máxima una estupidez de Kolo Touré. La misma estupidez que Kuyt cometió sobre Hleb en el partido de ida, pero con los papeles cambiados. El capitán Steve Gerrard -quién si no- tomó la responsabilidad y volvió a poner a los ‘reds’ por delante. Minutos después, cuando el tiempo estaba cumplido y todo el Arsenal estaba volcado sobre la portería de Reina, en busca de una nueva igualada, Babel ganó a Cesc un balón rechazado al mediocampo y anotó el 4-2 definitivo.

Cuando el ‘referee’ hizo sonar el pitido final, todo Anfield estalló de júbilo. Otra batalla europea más, y otra batalla europea ganada. Al igual que las otras, casi todas ante el Chelsea -próximo rival del Liverpool-, esta batalla estuvo llena de épica, coraje y entrega. Pero hubo una clara diferencia: el juego de los de ‘The Kop’. Hoy, el Liverpool ganó teniendo el balón, atacando, al contrario que en tantas otras ocasiones, en las que conseguía la victoria llevando el partido al terreno físico, con la contundencia defensiva que les caracteriza en este tipo de encuentros.
Pero no esta noche.
Esta noche, Rafael Benítez demostró ser, no sólo mucho más inteligente que su adversario, Arsène Wenger, sino que también es el mejor estratega del mundo en estos momentos. Y la prueba es clara. Cuando los dos conjuntos se fueron a los vestuarios en el descanso, todos intuíamos como iba a ser la segunda parte de los locales. Todos preveíamos que el madrileño ordenaría a su equipo encerrarse atrás, cerrando espacios, y presionando al Arsenal para que no pudieran mover la pelota con comodidad. Todos nos equivocamos. El Liverpool, desde el minuto 1′ del segundo tiempo, salió a ganar, sin contemplación alguna.
Y lo consiguió.
No sólo eso, sino que también nos regaló el que para mí ha sido el mejor partido en lo que llevamos de campaña. Un encuentro lleno de intensidad y emociones, de esos que sólo serían capaces de disputar dos equipos ingleses. No, miento. No podrían ser dos equipos ingleses cualquiera. Nunca nos hubieran regalado este espectáculo los aburridos ‘Man. U.’ y Chelsea.
Nunca el antipático escocés.
Nunca.
Sólo uno: ¡¡¡Rafa, Rafael, Rafa, Rafael!!!

DoKiÈh – 08.04.2008




