Vini, vidi, vinci


Como el ejército romano en sus años gloriosos. No había otra oportunidad, era hoy, o nunca. Y por supuesto, fue hoy…

En el minuto 2 Italia ya nos hizo ver para qué había ido a la tierra de Nessie. Tras un magnífico pase de Di Natale, el gigante Luca Toni metió su pie donde nadie más podía llegar, sólo él, y el balón acabó en la escuadra. A partir de aquí, los azzurri no sufrieron mucho en el primer periodo. Pero justo antes del pitido de Mejuto González para ordenar la marcha hacia los vestuarios, los escoceses asustaron, con un cabezazo que sacó Pirlo en la línea de gol. En la segunda parte, los escoceses se volcaron hacia la portería del spaghetti western y consiguieron empatar con un tanto de Ferguson, en fuera de juego, lo cual hubiera provocado numerosas críticas en el país transalpino hacia el trío arbitral español si el marcador final hubiese sido otro, ya que anteriormente había sido anulado un gol a Di Natale debido a un fuera de juego inexistente.

Los minutos pasaban, los compatriotas de Rod Stewart (en la grada, como siempre) se apresuraban, e iban a por todas a conseguir el segundo tanto, que les hubiera metido definitivamente en la Eurocopa. Incluso al seleccionador italiano, el ex-jugador del Milan Donadoni, le entró el miedo, y retiró del terreno de juego a Camoranesi para meter a un central, Chiellini, y posteriormente quitó a Gattuso para dar salida a De Rossi. Los tanos parecían ahogados, asfixiados por el empuje escocés; pero ahí, en los minutos finales, cuando Escocia parecía cada vez más cerca del éxito, apareció un hombre. Un personaje llamado Andrea Pirlo, que paró completamente el partido, y lanzó un mensaje a sus compañeros y rivales, un mensaje en el que decía: “aquí mando yo”. Los de las islas no volvieron a ver a Buffon de cerca, y cuando el partido agonizaba, este maestro del toque y la clase, botó un tiro libre, colocando con delicadeza la pelota en la cabeza de Christian Panucci, que anotó el definitivo 1-2 que hundió a los locales en llantos y lágrimas.

En los otros partidos que ya han finalizado, Bulgaria le ganó a Rumanía 1-0 con un gol de Dimitrov, en un choque en el que hubo numerosas peleas entre las dos aficiones, y entre los ultras rumanos y la policía búlgara. Turquía se jugaba la vida en Noruega, y a pesar de ir perdiendo durante una gran parte del encuentro, al final le dio la vuelta al marcador, y superó a los nórdicos en su propia cancha, ganandoles por 1-2.

Francia es la que salió beneficiada del día de hoy, incluso sin haber jugado. La rivalidad entre galos y azzurris pasó hoy a un segundo plano. Toda Francia celebró el gol de Panucci en el descuento. Y es que hay algo claro, la conveniencia es más fuerte que el odio, y hoy vimos una prueba de ello.

Como decía el título, vini vidi vinci, eso es lo que sucedió hoy en Glasgow. En la época de Julio César y compañía, existía un límite que el imperio romano nunca cruzó, una línea que delimitaba la tierra conquistada de la tierra que no habían podido pisar. La línea que separaba Inglaterra de Escocia. Más de 2000 años después regresaron a esa tierra, y ganaron la batalla.

PD: Goles del Escocia-Italia

DoKiÈh – 17.11.2007

2 Responses to Vini, vidi, vinci

  1. gaby dice:

    ^^

    qué tierno.

    muy linda analogía.

    é !

    se ofrece correctora por 5€ la hora.

    ..

    (para corregir, claro está).

    — aclaro para evitar posibles respuestas.
    ——–y aclaro la aclaración para no sé qué..

    muá, puto.🙂

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