‘Catenaccio’ en Avellaneda


Tanto tiempo que esperaron las hinchadas de uno y otro equipo para la llegada del gran día, el clásico, tanto tiempo para nada. Para ver a seres vestidos con colores diferentes deambulando por una alfombra verde. Hoy en el Cilindro de Avellaneda se “disputó” uno de los clásicos más conocidos y con más historia dentro del mundo futbolístico: el Racing-Independiente.

Un partido donde lo más interesante estaba en las gradas, en los cánticos de las dos hinchadas burlándose los unos de los otros. ¿En la cancha? Nada de nada. Cero espectáculo. Cero goles. Cualquiera que haya visto el partido podría asegurar que parecían estar sentados los mismísimos Fabio Capello y Claudio Ranieri en los banquillos de la Academia y el Rojo. Y es que el partido transcurrió sin pena ni gloria para ninguno de los dos bandos, cuyos integrantes sentían el miedo a perder ya por el minuto 15 de juego.

La clave no es difícil descifrarla: al goleador de Independiente Germán Denis le marcaban tres defensas continuamente, y los que deberían de haber sido sus acompañantes en el ataque, o los llamados a ser sus asistentes de gol, Sosa y Montenegro principalmente, estaban a mil metros del arco contrario, demasiado ocupados en la lucha y el centrocampismo. Al otro lado, pareciera que Racing no hubiese querido intentar nada. Una ocasión aislada de el ex-jugador del celta, Facundo Sava, es lo poco que podemos destacar de los albicelestes, sin contar los quinientos fueras de juego en los que cayó el Piojo López. Las defensas estuvieron colosales, parecía que se jugaban la vida, y así era en cierto modo. Los atacantes, corrieron y lucharon muchísimo, pero sin ningún sentido. Eso es todo lo que ocurrió en el césped.

¿Por qué tantos encuentros llamados clásicos o derbis acaban de esta misma forma últimamente? El año pasado aquí en España se jugaron tres Sevilla-Betis en dos semanas: dos de ellos acabaron sin goles al igual que el de hoy en Argentina, el otro concluyó con el 0-1 a favor del Sevilla y con Juande Ramos en el hospital. Esto me recuerda a algo que le escuché a Jorge Valdano hace apróximadamente un año y medio, al referirse al Mundial de Alemania 2006: “Parece como si últimamente el fútbol estuviera rodeado de fiesta, espectáculo y color; una fiesta que empieza horas antes del partido, y que acaba cuando el arbitro hace sonar el pitido inicial”.

DoKiÈh – 24.11.2007

One Response to ‘Catenaccio’ en Avellaneda

  1. gaby dice:

    foto comprometedora?😀

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