Quique, vuelve ya


Ridículo total. Eso es lo que han hecho los jugadores del Valencia esta noche ante el Barça (0-3). Solamente Vicente -quien susituyó al lesionado Morientes a pocos minutos del descanso- y los jóvenes como Montoro o Mata, así como Cañizares, le pusieron algo de ganas, a pesar del baño futbolístico que estaban recibiendo los chés.

Desde el comienzo del encuentro se podía observar cómo iba a transcurrir el mismo. Eto’o convirtió esa superioridad blaugrana en gol dos veces, en los minutos 12 y 26. Gudjohnsen cerraría el marcador posteriormente, allá por el minuto 61 de juego, tras una buena jugada de Giovani. Los de Rijkaard ganan en confianza con esta victoria, antes del gran clásico contra el Madrid. Todo les salió redondo, excepto un importante detalle: Messi se retiró lesionado y estará alejado de los terrenos de juegos durante un mes, o sea que, se perderá el decisivo encuentro del próximo domingo contra los blancos.

Volviendo a lo de esta noche, cabe destacar lo extraño que ha resultado el partido para los aficionados. Todo un Valencia ninguneado ante su público, avasallado, humillado. Los jugadores son los principales culpables. No sólo no se mostraron con la intensidad que requiere un choque de este calibre, sino que tampoco tuvieron claro qué buscaban o que pretendían hacer, en ningún momento. Incluso parecían un equipo amateur en algunas fases del partido, totalmente perdidos en el terreno de juego, sin orden coherente alguno. La verdad es que si los de la ciudad condal se lo hubieran propuesto, hoy se podría haber visto una auténtica goleada histórica en Mestalla.

Ocho partidos han pasado desde que Ronald Koeman fuera elegido para sustituir al despedido y “masacrado” Quique Sánchez Flores. Se puede especular todo lo que se quiera, pero un mundo como el del fútbol, resultadista a más no poder, lo que importa son las cifras: una sola victoria, tres empates y cuatro derrotas. Para más inri, el club valencianista solamente ha perforado la portería rival en esa única victoria, contra el Murcia, y suma ya seis partidos sin anotar un solo tanto. En un equipo que cuenta con hombres de la talla de Villa, Morientes, Vicente o el Gigante Zigic, eso es inconcebible.

Todo el mundo mira a todas partes en búsqueda de culpables y cada vez quedan menos a los que responsabilizar del fracaso. Una directiva, totalmente alejada del mínimo atisbo de conocimiento del deporte al que “se dedican”, fue la que dio el pistoletazo de salida a la crisis del murciélago negro. Ellos cesaron a Quique cuando el equipo marchaba en tercera posición en Liga y segundo de grupo en Champions; lo despidieron al escuchar la primera protesta en contra del ex-técnico de Getafe y el propio Valencia. La impaciente afición de Mestalla alzó su voz y el presidente Soler no tardó un minuto en hacerles caso.

Vista la sucesión de los hechos, podríamos decir sin ningún lugar a duda, que la culpable de la mala marcha del club, es la propia afición valencianista. Y no me refiero a los hinchas sufridores, que acompañan al equipo allá donde van, sean radicales o no, sino a los que van al estadio de fútbol a desahogarse, en vez de apoyar los colores que ellos aseguran sentir tanto. Muchos personajes mediáticos de la prensa especializada ven a los ultras como un mal que es necesario combatir y eliminar, pero ninguno de ellos ha destacado ninguna de las cosas buenas que tiene este estéreotipo de aficionados. Hoy, sin ir más lejos, mientras las gradas iban quedándose vacías y los pocos que quedaban se dedicaban a insultar, los ultras valencianistas fueron los únicos que gritaban y alentaban a los jugadores.

Visto lo visto, creo que la directiva o cuerpo técnico no son los únicos que deberían de sentarse a reflexionar. El aficionado de a pie que va cada domingo a silbar al campo debería plantearse si lo que hace beneficia de algún u otro modo a él o al club. Ellos fueron los que “metieron” al Valencia en esta crisis y ellos son los que lo tienen que sacar…

¿Cómo? Muy fácil: dejándose la voz en el campo, pero para apoyar, no para perjudicar. Todos sabemos lo difícil que es animar a unos jugadores desorientados y que cobran del dinero que les pagas al abonar tu entrada. Pero si estás en contra de eso, tienes otra opción para elegir: quedarte en tu casa.

DoKiÈh – 15.12.2007

Acerca de Diego C.
Espontáneo profesional.

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