La batalla de Londres


El escenario del sangriento espectáculo de ayer fue el Emirates Stadium de la capital británica. Los protagonistas: el Arsenal de Cesc y el Chelsea de John “Gladiator” Terry. El choque se presentaba como un encuentro de vida o muerte, y por lo visto, la mayoría de los jugadores se quedaron solamente con esta “futbolística” frase y convirtieron el partido en una guerra entre enemigos con ansias de matar.

Todo comenzó cuando el capitán de los blues, John Terry, decidió pegarle a Cesc Fábregas un balonazo en la cara y posteriormente una patada de esas a las que nos tiene acostumbrados. Ese fue el pistoletazo de salida que dio lugar a toda clase de entradas, codazos, puñetazos y todo lo demás, llegando a traspasar completamente el límite que separa la violencia de la esquizofrenia. A partir de ahí los jugadores del Arsenal se propusieron un común objetivo: mandar al capitán visitante al vestuario por el camino más corto posible. Y así sucedió. Pocos minutos antes del descanso, J.T. se retiraba cojeando tras la durísima entrada del marfileño Eboué. Si los dos equipos londinenses ya sentían poco respeto el uno por el otro, este hecho consiguió que perdieran ese mínimo respeto, junto con los papeles y la cordura. La sensación que los aficionados imparciales notábamos se podría calificar de incredulidad, aburrimiento, repugnancia, o simplemente asco. La Premier se preparaba para la gran cita de ayer, en la que los cuatro primeros clasificados se enfrentaban entre sí, y esto fue lo que nos encontramos. Si el derby londinense nos defraudadaba (1-0, gol de Gallas), pocas horas antes, el encuentro disputado en Anfield entre Liverpool y Manchester United nos ayudó a combatir la resaca dominguera con una pequeña cabezadita.

Volviendo al plano deportivo, poco podemos sacar en conclusión, salvo que los punteros de la tabla, Man U y Gunners, se distanciaron un poco más de sus rivales directos tras sendas victorias por la mínima. Los de Benítez pecaron de inoperancia, los de Grant de ineficiencia y canibalismo. La verdad es que este Chelsea ha perdido desde que se fue Mourinho y llegó el israelí, el cual se le ve falto de carisma y firmeza para imponerse en el vestuario y hacer olvidar a los jugadores la época pasada. Ayer, sin ir más lejos, Darkman “planteó” un encuentro tosco, intentando sacar de sus casillas a los jugadores importantes del Arsenal, y le salió como le salió. La agresividad impartida a sus jugadores se le volvió en su contra y, si no llega a ser por ese señor que llaman “árbitro”, que ayer no existió, su equipo podría haber terminado con tres o cuatro hombres menos. Cuanto más lejos veían la victoria los Lampard, Sheva y compañía, más tiraban del recurso de la violencia. Hasta que Joe Cole mandó al hospital a Eboué. El señor colegiado, como no, ni se enteró de lo que había sucedido, y se limitó a sancionar con tarjeta amarilla al extremo inglés. Al igual que en la pelea entre Cesc y Ashley “Asshole” Cole. Eso sí, para anular goles, “el de negro” si estuvo avispado.

Lamentablemente, esta es la situación del gremio arbitral en toda Europa. Anular goles, señalar miles de fueras de juego, sancionar faltas en contra del atacante,…todo eso sí, pero intentar parar a los típicos salvajes que deambulan por los terrenos de juego, no. Todo sea por el “Fair Play” británico. La mayor mentira del fútbol actual.

DoKiÈh – 17-12-2007

PD: Resto de resúmenes de la jornada liguera en Europa.

Acerca de Diego C.
Espontáneo profesional.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: