Un barco y muchos capitanes: todos hundidos


Lo que le está sucediendo al Real Zaragoza esta temporada es de película. Tras la gran campaña que realizaron el año anterior, en la que se quedaron a las puertas de la Champions y cuajaron un excelente juego, la ciudad maña se mostraba ilusionada con el “nuevo proyecto”. Pero, tras la venta de Gabi Milito y la llegada de algunos jugadores de menor calibre, exceptuando a Oliveira, se demostró que tal proyecto no existía en el club blanquiazul.

La Liga arrancaba y empezaban los problemas. Las lesiones se amontonaban y apartaban del equipo a jugadores de la talla de Pablo Aimar, Carlos Diogo o Matuzalem. Aun así, el tándem Milito-Oliveira comenzaba a hacer goles, y eso era lo único que mantenía al conjunto maño en una posición más o menos cómoda. Pero la temporada avanzaba y el Zaragoza no parecía aspirar a nada más que la salvación en la presente campaña, sobre todo, tras la dolorosa eliminación en la Copa de la UEFA, ante el Aris de Salónica de Javito, Koke y compañía.

Es ahí cuando se avivaron los nervios y la desilusión se adueñó de la ciudad aragonesa. Victor Fernández no convencía y ya se empezaba a pedir su cabeza. Los resultados no llegaban y el técnico zaragozano parecía más preocupado por sus contínuas peleas con Andrés D’Alessandro que por llevar al conjunto a buen puerto. La plantilla estaba triste, decaída y nadie parecía dar la cara. Con Aimar y Matuzalem en la enfermería, y los Gabi, Zapater y Luccin inmersos en la mala racha, el cuadro de La Romareda necesitaba un líder, un jugador de carácter fuerte, que tuviera lo que hay que tener para echarse el equipo a las espaldas.

Pero no, el orgullo de la dirección técnica y la directiva estaba por encima de las necesidades del club, e incluso por encima de los deseos de los que les pagan: los socios, la afición. Llegada la hora de poder hacer cambios, los de arriba se dedicaron a traspasar jugadores en vez de reforzar el plantel. Después llegaron el fugaz Garitano y Javier Irureta, y ninguno de los dos supo reconducir al equipo. Todo lo contrario, fueron cosechando derrota tras derrota que, unidas al último toque de fatalidad impuesto por el último técnico, Manolo Villanova, terminaron por hundir al club en la parte baja de la tabla.

Y con estas estamos. Tras el empate de ayer en Montjuic, los aragoneses volvieron a caer a los puestos de descensos, y se juegan “la vida” en las últimas cuatro jornadas. Varios partidos cruciales les esperan, empezando por el del próximo sábado ante el Depor, con una Romareda que probablemente se llenará (gran afición la de este equipo, ayer lo volvió a demostrar) y siguiendo por la auténtica final que tendrán que disputar ante el Real Madrid.

Después, cuando ya haya acabado la Liga, podremos comenzar a evaluar los protagonistas. A los que pensaron que un nuevo proyecto no hacía falta y le pegaron un par de retoques a la plantilla que el año pasado había llevado al equipo al quinto puesto, creyendo que eso sería suficiente. A los que llegaron con el cartel de salvadores y se fueron con el de perdedores. A los que, jornada tras jornada, repasan la lista y buscan en ella un jugador de carácter, con hambre y entrega, con la personalidad suficiente para manejar al equipo y tirar del carro. O lo que es lo mismo: un líder.

Zapater, Milito, Aimar,… Ninguno de ellos.

El líder que necesitaban ya no está aquí. Está en Buenos Aires, Argentina.

DoKiÈh – 28.04.2008

Nota post-artículo: me parece lamentable la forma con la que algunos medios describieron el partido del Zaragoza ante el Espanyol de la tarde de ayer, diciendo que el penalti transformado por Ricardo Oliveira, que supuso el empate para los de Villanova a pocos minutos del final, fue inexistente. Pues sí, fue inexistente, pero si Iturralde no se hubiera inventado ese penalti, el gol que Óscar estaba anotando cuando el de negro “alucinaba” hubiera subido al marcador.

Acerca de Diego C.
Espontáneo profesional.

3 Responses to Un barco y muchos capitanes: todos hundidos

  1. O Traveseiro dice:

    Creo que no se equivocaron echando a Víctor, pero sí con su sustituto. Irureta no está capacitado para sacar a equipos de abajo, no motiva y sus ideas están totalmente desfasadas.

    Todos los años flirtea con el descenso un equipo que aspira a los puestos altos (algunos acaban bajando), y este año les ha tocado a ellos. No puedo desearles nada malo a un equipo que le gana dos finales de Copa al Celta, pero para ser sincero, lo veo bastante jodido.

  2. Juan dice:

    La verdad que el Zaragoza está más que complicado. Encima tienen que jugar frente al Depor que, milagrosamente o no, se encuentra en este final de temporada luchando por puestos UEFA mientras muchos pensaban que era carne de cañón para la Segunda. Le puede venir bien un partido ante un Real Madrid ya campeón y más relajado… Pero la tiene más que complicada.

    Hablando de D’Alessandro… Que partidazo se viene ahora nomás entre semana cuando se vean las caras River y San Lorenzo por la Libertadores!

    Saludos! Los agrego a mi blogroll, aunque haya un integrante del blog vinculado a los colores azul y amarillo😉

  3. dokieh dice:

    Pues sí Juan, partidazo el del miércoles. Y luego, el domingo, el superclásico. VAMOS RIVER!!😀

    Gracias por agregarnos, nosotros haremos lo mismo😉
    Un saludo.

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