Il cuore non basta


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Hace poco más de un año, en el estadio de Mestalla, el Inter y el Valencia libraban una batalla en el centro del campo que tuvo serias consecuencias para ambos equipos. La prensa italiana se mostraba muy rotunda con el conjunto ‘neroazzurro’ y le acusaba de falta de ideas, inteligencia, saber estar y competitividad, imprescindibles para pasar aquella ronda de octavos de final de la Liga de Campeones. La ‘Gazzetta dello Sport’ titulaba de la siguiente forma:

“Il cuore non basta”

Con esa frase (“El corazón no es suficiente”), el rotativo transalpino castigaba al cuadro de Roberto Mancini por su equivocada creencia con la que se convencieron a ellos mismos de que con fuerza, contundencia, agresividad y llevando el partido al plano físico, sería suficiente para derrotar a una escuadra de la talla del Valencia.

Pues bien, la película que vimos esta noche, lejos de la violencia que rigió aquel otro partido en la ciudad del Turia, se podría ajustar a la perfección a este titular, muy sonado en Italia en aquella ocasión. La ‘nueva’ Holanda de Marco Van Basten ha aplastado, humillado y destrozado a la actual campeona del mundo. Por mucho que se quiera maquillar o suavizar, lo de esta noche fue un auténtico DESASTRE.

La primera parte de los holandeses, hay que recalcar, fue de ensueño. El mejor Wesley Sneijder apareció, apoyado por Rafita Van der Vaart, Engelaar y un sensacional Dirk Kuyt, el madridista se echó el equipo a las espaldas y demostró de qué es capaz cuando está en su mejor día. Él fue el que ejemplificó este estilo rápido, directo y eficaz de esta renovada selección ‘oranje’. El segundo gol, todo un contraataque digno de los mejores elogios, vale como buena prueba del carácter que el ex-ariete milanista ha impuesto a este equipo ordenado, pero a su vez, técnico y capacitado para la improvisación.

Enfrente, toda una Italia, una de las supuestas favoritas para alzarse con el título, sufría las acometidas del combinado neerlandés. Un Pirlo tapado de una manera ejemplar, por Van der Vaart, Engelaar y De Jong, se encontraba demasiado solo para armar la remontada. A sus lados, Gattuso y Amborsini -que al principio parecían un acierto por parte del técnico italiano, en cuanto a la recuperación de balones ser refiere- se mostraban como dos impedimentos a la hora de hacer circular el balón, en vez de como dos aliados. Roberto Donadoni parece que fue el único que no se dio cuenta de ello y dejó las cosas tal como estaban, incluso propuso un inicio de la segunda mitad con los mismos once jugadores. Mauro Camoranesi, consciente de la situación, se acercaba al mediocentro ‘rossonero’ y le ayudaba a subir el cuero y conectar con sus compañeros del ataque. Pero no era suficiente, hacía falta alguien que mirara a Andrea a la cara y le dijera: “aquí estoy contigo, a tu lado, vamos a por ellos”.

Donadoni, en cambio, veía el tema de otra forma distinta. Dio entrada al terreno de juego a Fabio Grosso para sustituir a un torpe Marco Materazzi en el día de hoy, lo colocó de lateral izquierdo y cambió a Zambrotta de banda. De este modo, pretendía abrir el campo, con Camoranesi a la derecha y un descansado Grosso, al que le daba toda la banda izquierda para que la recorriera a su antojo. Primer error: intentar abrir el campo sin dos volantes laterales (como dicen en Argentina). Segundo y principal error: dejar a los dos mediocentros incapaces de subir el balón en el campo, cuando ya no eran necesarios para nada.

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El tiempo seguía pasando y Pirlo seguía sin amigos, aunque en cuanto tenía la más mínima oportunidad nos dejaba algunos destellos del jugador que podría haber sido si hubiera estado más liberado (véase pase a Grosso y posterior ocasión fallada, solo ante Van der Sar, por el lateral del Lyon). Después, llegó un nuevo error del ‘Dona’: sacar a Di Natale, jugador inteligentísimo, que se movía y pedía la pelota, por Del Piero, en vez de haber quitado a uno de los dos mediocentros incapaces de subir el balón, cuando ya no eran necesarios para nada.

La entrada de Alessandro ‘Magno’, como era de esperar, no cambió absolutamente nada en el esquema táctico de la ‘azzurra’ y los transalpinos siguieron con los mismos problemas. Cómo no, Roberto se disponía a hacer de las suyas e intentó volver a sorprendernos con otra sustitución “innovadora” y “revolucionaria”: mandó a Camoranesi al banco y a Cassano al verde. Y, claro está, cuarto error: con este cambio, y al mantener a los dos mediocentros incapaces de subir el balón, cuando ya no eran necesarios para nada, ya no podíamos abrir el campo y tampoco podíamos ayudar a Pirlo en su lucha personal.

Y así, entre chances desperdiciadas por Toni y Del Piero y el definitivo tanto de Gio Van Bronckhorst, llegábamos al final del partido, con el contundente resultado de 3-0. La Italia de Donadoni, esa que es víctima de críticas y desconfianza en su país, mientras fuera de él se postula como una de las favoritas para la victoria, caía derrotada ante un conjunto superior a ella, en todos los sentidos.

El técnico de los azules, lejos de alejarse de sus miedos, no arriesgó en ni un solo momento. Dejó a Ambrosini y Gattuso en el campo, para parar las contras letales de los naranjas (?), y, precisamente en una de esas contras, llegó el tercer gol que sentenciaba a los italianos. No sacó al campo ni a De Rossi ni a Aquilani, dos jugadores capacitados para recuperar balones como nadie y que, a su vez, tienen técnica, calidad y una clase magnífica para desenvolverse en el centro del campo.

Pero no, ese momento nunca llegó. Italia o, mejor dicho, su seleccionador, no quiso parar la pelota y comenzar a jugar al fútbol, que es a lo que se supone que habían venido. Como bien apuntaba José Antonio Camacho en la retransmisión, los ‘azzurri’ habían visto que no serían capaces de ganarle a Holanda jugando, moviendo la bola, y llevaron el partido hacia la aguerrida batalla que, según ellos, podría ayudarles a desquiciar a sus rivales. Pero no, Holanda estaba preparada para ello y no se dejó engatusar.

Mientras, Roberto, en el banquillo, se parecía cada vez más a su tocayo de aquel equipo del que hablábamos al principio. Sin saber leer el partido, sin saber qué hacer y sin tener ni puta idea de lo que estaba sucediendo en el terreno de juego.

Y, lo peor de todo no era eso. Lo peor, el desastre, la humillación, el fracaso de Roberto Donadoni, estaba a la vista de todos: intentó jugar a ser Italia, con la mentalidad de un perdedor.

DoKiÈh – 09-06-08

Notas adicionales: algunos de nuestros lectores se habrán preguntado (?) por qué no hemos publicado nada desde que comenzó la Eurocopa hasta el día de hoy. Pues bien, aprovecho estas líneas para explicarles que, no sólo el nuevo proyecto en el que estoy inmerso ha influído en que haya tenido menos tiempo para dedicar al blog (por lo cual, les pido disculpas), sino que también, el hecho de que no haya habido fútbol alguno hasta el día de hoy (sin contar a Portugal), me haya quitado las ganas de hablar de la gilipollez que es capaz de hacer una selección anfitriona en el partido inaugural o el ‘CATENACCIO’ (sí, con todas las letras) de la infumable Francia del insoportable Raymond Domenech. Un saludo a todos.

Acerca de Diego C.
Espontáneo profesional.

5 Responses to Il cuore non basta

  1. dokieh dice:

    PD: He leído y escuchado ya bastantes veces por ahí lo de que el gol de Van Nistelrooy es fuera de juego. Señores, el gol de Ruud NO es fuera de juego, así lo dice el reglamento. Cuando Panucci (creo que era él) cae fuera del campo y se queda herido, sin poder levantarse, sigue contando como jugador, aunque sea una putada para los italianos. El árbitro pudo haberse apiadado de los tanos y conceder el fuera de juego, pero prefirieron (y eligieron bien) seguir las reglas.

    Para que nos entendamos, si la regla esa no fuera así y Panucci, en vez de estar dolorido fuera del campo, estuviera en la línea de fondo porque se hubiera descolgado de la defensa, podría salirse del campo al ver que si lo hace podría dejar a Ruud en fuera de juego. ¿Injusto también, a qué sí? Pues ese es el tema.

    En resumen, NO había fuera de juego. Saludos.

  2. Elisabet dice:

    No vamos a discutir el gol de Ruud, él está ahi para rematar esos balones y sigo pensado que el árbitro sintió remordimientos por el penalty que no pitó anteriormente a esa acción.

    Pero el partido de Holanda fue rozó la perfección en muchísimas ocasiones y sólo el desgaste físico de la naranja mecánica hizo creer a los italianos que había opciones de remontada. Nada más lejos de la realidad. Las contras y el fútbol, de la mano de Sneijder y Gio, fueron culminadas con un sobresaliente. El resultado está ahí y cuidado con los favoritos (Francia e Italia) que puede haber sorpresa.

    Un beso Diego !

  3. Stef dice:

    El gol de VNR es regular por una regla que no es injusta. Al menos así lo veo yo. Panucci recibió un golpe (de Buffon) y no estaba fingiendo, pero, de no existir la regla, los defensas podrían echarse al piso fuera del campo para dejar inhabilitado al delantero contrario.

    Dokieh, olvídate de Donadoni, el once titular, los cambios, “il cuore” y todo lo demás. Simplemente NO hubo equipo. Si me apuras, tampoco creo que Holanda vaya pa’l baile. Pareció estupenda porque Italia fue desastrosa. Pasará a octavos pero no la veo llegando muy lejos. Y no lo digo porque sangre por la herida, la mía es una apreciación de naturaleza meramente futbolística. No tiene defensa y hasta los delanteros italianos, inútiles como se mostraron ayer, lograron llegar al área sin mayores problemas. Otra delantera los mata. Eso va también para Elisabeth, a quien agradezco haya pasado por Esféricas. ¡Gracias, linda!

    Para ambos: ¡¡¡mucha suerte hoy ante Rusia!!!!

  4. dokieh dice:

    @Eli: eso mismo pienso yo, cuidado con los favoritos. Sobre todo con Francia, que después de la pésima demostración de ayer, tendrá que mejorar muchísimo para tener opciones de clasificarse.

    @Stef: no puedo olvidarme de Donadoni, y eso que lo intento. Tú misma me contaste que llevaba muchos meses probando diferentes esquemas y diferentes jugadores, sobre todo en el centro del campo. Pues bien, todas esas pruebas…para esto, para no saber qué hacer en el momento justo. Yo me pregunto: ¿qué pintaban Ambrosini y Gattuso, los dos, cuando hacía falta anotar dos goles? ¿Con qué sentido se quita a un jugador como Camoranesi y se deja a un Gattuso con amarilla, desquiciado y que ya no iba a servir para nada, ya que no era el momento de recuperar balones?

    Yo no entiendo nada, pero nada de nada.

    Un beso y un abrazo a las dos, y gracias por tus buenos deseos para el partido, Stef.

  5. Pingback: Lluvia y lágrimas, Turquía está viva | Liga de Fútbol Profesional

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