Inexplicable


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Francesc Fàbregas Soler contemplaba cómo Antonio Di Natale regresaba entre lamentos, tras cometer uno de los peores errores de su vida. Iker Casillas se mostraba tranquilo, mientras sus compañeros, en el medio del campo, saltaban, gritaban y esperaban impacientes la culminación. Al contrario que ellos, Cesc miraba hacia abajo y comenzaba a sentir el nerviosismo efervescente, consciente de que le tocaba acabar con el peso que soportaba todo un país desde hacía 24 años.

El joven se acercaba al punto fatídico y colocaba el cuero en el pequeño círculo blanco que Gianluigi Buffon contemplaba desde once metros más allá, a la vez que susurraba algunas palabras a sí mismo. El ’10’ levantaba la cabeza y observaba la figura del guardameta transalpino. Millones de personas, sin aliento, con el corazón en un puño, confiaban en lo que sus pies eran capaces de hacer. Se encontraba ante el desafío más importante de su carrera, ante uno de esos momentos que recordaría el resto de su vida.

Lo afrontaba con seriedad en sus gestos y con el rostro algo desencajado. Había buscado durante mucho tiempo su sitio en este grupo de personas que representaban a toda una nación. Había luchado por hacerse un hueco y por poder ejercer su rol natural, el de líder. Y, de repente, la oportunidad perfecta la tenía ante sus ojos.

Fàbregas corría hacia el esférico y giraba el pie en el momento oportuno, cuando Buffon ya había elegido el lado para el que lanzarse. La bola golpeaba las redes de la meta italiana y a su vez explotaba el delirio en millones de aficionados de la misma parte del mundo.

Era increíble. Tanto, tanto tiempo esperando este momento, que uno ni siquiera sabía cómo afrontarlo. Uno no era consciente de todos los sentimientos que recorrían su cuerpo, de tantas sensaciones que estaba viviendo. La locura invadía las calles. Las banderas estaban por todas partes y nadie ocultaba el orgullo que representaba el ser de esta tierra del sur de Europa.

Atrás quedaba todo lo malo. El fatalismo, la impotencia, la tristeza, la rabia y la decepción. Todo eso se desvanecía para dar paso a la alegría, la euforia, la confianza y, sobre todo, la ambición.

La ambición de querer llegar a lo más alto, de ganar. De ser campeones, tras superar tantos obstáculos que se interpusieron en el camino. Ahora, con el muro ya derribado, podemos levantar la vista y mirar bien lejos.

Divisar el horizonte.

Ahora, ya no hay miedo, ya se fueron los temores. Ya no hay enemigo superior que se nos cruce por delante y nos devuelva al pasado. A ese pasado del que algunos pretenden vivir.

Ahora, sin esa pared inquebrantable que nos separaba de lo que casi era desconocido para nosotros, ya sólo hay un camino, que tenemos ante nuestros ojos. Un camino, que lleva a un destino:

LA VICTORIA.

Algunos apuntes y nombres propios sobre el España – Italia:

– El duelo Casillas-Buffon: no sé si estoy de acuerdo con lo que muchos están opinando tras el partido. Me refiero a eso de que “Buffon le cedió el testigo a Casillas, y ahora Iker es el mejor del mundo sin duda alguna”. Puede que sea así, pero no podemos dar por perdido a Buffon antes de tiempo, es un gran portero. Eso sí, a la hora de la verdad, cuando sus respectivos equipos los necesitaron, sólo apareció uno, y fue decisivo: San Iker Casillas.

Cesc Fàbregas: creo que el de anoche era el encuentro que el del Arsenal necesitaba tener con ‘la Roja’. Salió en la segunda parte y se echó el equipo a las espaldas. Hizo mejorar a España en el juego y se encontró a gusto liderando al equipo. Además, el hecho de que él fuera el que anotara el tanto decisivo en la tanda de penaltis no debe ser desapercibido. Ese ’10’ rompiendo el pesado maleficio y corriendo como un loco de alegría en el estadio de la capital austríaca, es un detalle que, en mi opinión, da mucho qué pensar.

Marcos Senna: lo de este tío ya es increíble. Volvió a marcarse otra exhibición futbolística en toda regla. Se medio lesionó en la prórroga y aguantó los calambres y temblores. Siguió corriendo igual que lo había hecho hasta ese momento y, por si fuera poco, tomó la responsabilidad de patear uno de los temidos penales.

Puyol-Marchena: la pareja de centrales de la zaga española rayó la perfección. Puyol no es el mismo que el de este año en el Barça. Se siente cómodo en la selección, el buen rollo que hay entre sus compañeros le ayuda y la ambición que este grupo de chavales muestra favorece su clara y notable mejoría. De Marchena, poco más hay qué decir. Simplemente, me gustaría escuchar qué dicen ahora de él sus numerosos detractores. Anoche se marcó un partidazo, anulando en todo momento al ‘Gigante’ Toni.

Donadoni: cada día está peor este hombre. No sabe lo qué hacer. En ningún momento supo leer el partido e intentar cambiarlo para poder llevarse el triunfo. Ni supo ni quiso saber. Italia sufre mucho cuando no está Pirlo. Aquilani y De Rossi son dos grandes jugadores, pero les queda mucho para hacerle sombra al rossonero.

Di Natale: este pequeño ariete del Udinese siempre me encantó. Por su depurada técnica, su calidad y su tremendo olfato de gol. Pero lo que hizo anoche sobre el terreno de juego fue ASQUEROSO. El caer “lesionado” fuera del campo, hacer teatro y volver a meterse en el rectángulo de juego para evitar un claro contraataque de sus rivales no tiene nada que ver con la astucia ni con la pillería. Con esto, Di Natale demostró que, no sólo es un tramposo y nada profesional, sino que es un auténtico perdedor. Debería ser sancionado duramente, en mi opinión.

– El colegiado Herbert Fandel: un desastre, estuvo lamentable. Tan sólo acertó en dos o tres decisiones a lo largo de todo el choque. El claro penalti, cometido por Ambrosini sobre Silva, que se comió y la tarjeta amarilla que le mostró a Villa por resbalarse, es claro ejemplo de su penosa actuación. No debería dirigir nunca más ninguna contienda de semejantes características.

“La historia”: lo dijo David Villa el día antes del partido. “Con la historia no se gana”. Y, no estoy para nada de acuerdo con eso de que “la historia nos devolvió una”. Ni por asomo. La historia nos sigue debiendo muchas. Lo de ayer no fue ninguna devolución. Anoche, los chavales ganaron en el campo, con su esfuerzo, y demostraron que, hoy por hoy, son superiores a la azzurra en todos los sentidos.

DoKiÈh – 23.06.08

Acerca de Diego C.
Espontáneo profesional.

3 Responses to Inexplicable

  1. cruzado dice:

    Como siempre los italianos rindiendo su suerte en los guantes de Buffon….. de la peor manera se dieron cuenta en donde esta el mejor portero del mundo.

    Arriba España!!!

  2. futbolsevilla dice:

    Buenas que tal.

    Pues por fin en semis. Y pasado mañana (bueno, ya mañana que las horas que son…) nos enfrentamos a Rusia).

    ¿Como veis que Senna pueda ser suplente? A mi no me parece bien, creo que deben jugar los mejores.

    Para mi la actuación de Senna fundamental en el centro del campo, el mejor de la selección en la Euro.

    Un saludo desde http://www.futbolsevilla.wordpress.com

  3. Lo mejor de todo, dato que yo desconocía, es que Cesc no había chutado un penalti desde que tenía 15 años por un partido oficial! Me encantó la confianza que se tuvo y como pudo engañar a Buffon en el disparo determinante. Yo me imagino que no debe ser nada, nada sencillo ir con el balón en las manos, acomodarlo en el punto, levantar la mirada y ver que enfrente está semejante hombre intimidante. En fin, importantísimo. Será recordado por mucho tiempo esto…

    Abrazo Dokieh!

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