‘Alma Castelhana’

gremio_wallpaperA estas alturas, decir que en Brasil el fútbol es una religión no es nada nuevo. Pero el amor por el deporte rey va mucho más allá de la camiseta verdeamarela. El Brasileirão es uno de los campeonatos más apasionantes del mundo, en cuanto a juego y en cuanto a lo que podemos contemplar en las gradas de cada estadio del país sudamericano.

Las hinchadas, tanto cariocas como paulistas o gaúchas, se caracterizan por su colorido, fidelidad y, por qué no decirlo, por la locura que invade a cada uno de sus componentes. Entre ellas, la del Grêmio de Porto Alegre es una de las más conocidas y valorada por muchos como la mejor de todo Brasil. Por eso mismo, la torcida tricolor es denominada como “Alma Castelhana”, en referencia a la similitud que guardan con respecto a otras aficiones de tierras de habla española, principalmente las argentinas.

Claro está, como tantas otras, la hinchada de Grêmio tiene sus puntos negros; en su caso, el hecho de que varios sectores que la componen estén relacionados con movimientos neonazis de la capital de Rio Grande do Sul, además de que los fundadores del club (1903) buscaron desde un primer momento reunir a la comunidad alemana de la ciudad bajo unos mismos colores, llegando incluso a prohibirse la participación de todo jugador de distinta raza a la blanca en el equipo.

Alejándonos de la política y la suciedad que en numerosas ocasiones rodea a este magnífico deporte, desde este sitio consideramos a la Geral do Grêmio como la mejor barra brasileña, a años luz de distancia de sus enemigos del Inter, con el que mantienen una fuerte rivalidad en la que, cada vez que se enfrentan*, se demuestra quiénes son los “pechos fríos” (recuerden quién porta la camiseta roja con el dorsal 99) y quiénes los que não abandonam.

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El bueno, el feo, el malo y el tonto

ramon_calderonEn cualquier producción cinematográfica que se precie siempre existen dos carácteres principales, los llamados protagonista o héroe y antagonista o villano. Alrededor de ellos, suelen aparecer esos personajes secundarios que en contadas ocasiones llaman la atención del público, pero que normalmente pasan desapercibidos. Cuando el llamado “feo” o “tonto” pasa a la acción, su máximo logro no es otro que convertirse en el hazmerreír de los espectadores.

La obra que comentamos hoy, como no podía ser de otra forma, cuenta con su plano espacio-temporal y su temática fija. El lugar en el que transcurre es Europa, más concretamente España, y el momento es el presente; la temática gira alrededor de las palabras fútbol, dinero y mercado. Curiosamente, en esta historia, tanto el protagonista como el antagonista no se muestran tan acaparadores como es de costumbre. Aquí, los flashes se disparan hacia otro lado y las portadas se las lleva el que en otros relatos es marginado y ridiculizado.

El sujeto del que les hablamos, de 57 años de edad, es un hombre risueño y amigo de todos, que llegó a la que él llama su casa en una época agitada, en la que el hambre y la tragedia se asomaban por cada rincón del ahora renovado hogar. Él, impasible, se siente orgulloso de lo alcanzado en tan poco tiempo y predica con su ejemplo allá por dónde va. Muestra un rostro lleno de felicidad y una inocencia propia del papel que desempeña. Pero el “salvador” tiene una segunda cara, escondida, que sólo exhibe a espaldas de los suyos, en los viajes que emprende con el objetivo de mejorar la vida de sus allegados. Fuera de su amada mansión, lejos de su tierra de adopción, de la admiración y la falsa sonrisa, el individuo en cuestión vuelve a sus orígenes para convertirse en el hazmerreír, esta vez, de sus enemigos.

Con lo que el conocido actor, amigo personal de uno de los más grandes, no contaba era con que el pueblo del que es amo y señor no es tan ingenuo como él. Cada uno de los manipulados es capaz de deshacerse de las cadenas para contemplar la más cruda realidad con sus propios ojos, hasta tal punto de que prefieren rebobinar para volver al estado inicial.

Suenan las alarmas, el descontento general es más que patente y, lo que parecía imposible en tan maltrecha morada, está cada vez más cerca de suceder. Ya se oyen voces que demandan el regreso del líder que los llevó a la catástrofe, el señor oscuro de la mano negra, el galáctico, el que cura todos los males, el ambicioso y omnipotente.

El bueno.

DoKiÈh – 27.08.08

Somos de oro

Gasol acabó cómo máximo anotador del torneo
Gasol acabó cómo máximo anotador del torneo

Y le pusimos broche a nuestra partipación olímpica con una merecida plata en la final de baloncesto frente a los americanos. Una plata que sabe a oro, pero que sigue siendo plata porque algo se nos escapó. Fue la desmesurada transigencia de los árbitros, que no se acordaron de las reglas FIBA en muchos instantes del encuentro y que tiraron hacia lo seguro, a complacer al, a priori, más fuerte del torneo. Fue la poca personalidad de los colegiados el punto que le faltó a España para doblegar a EEUU, que se llegó a ver con la soga al cuello y empezó a rezar al Dream Team del 84 cuando Rudy machacó con rabia el aro frente a la atónita mirada del tarugo Howard.

Le plantamos cara a un contrincante que había ganado todos los encuentros por 20 o más puntos. Un rival fisicamente indestructible, que pecó de egocentrismo en algunos momentos y rozó los malos modales en otros tantos. España dio una lección en la final. No quiero pensar si los árbitros hubieran pitado todos los pasos de salida de los yankees, o si la caseta que ponían los pívots estadounidenses en la zona hubiese sido sancionada. Quizás estaríamos hablando de que David aplastó a Goliath, y no sé si eso interesa en un mundo que, lamentablemente, también entiende de jerarquías en las canchas de juego.

Sin embargo, no seremos nosotros los que lloremos. Somos campeones del mundo, subcampeones de Europa y plata olímpica. En las tres finales hemos jugado genial, y las que hemos perdido ha sido por mala suerte, ese factor que no siempre acompaña aunque la busques sin cesar. Pero uno se queda a gusto viendo a Anthony en el banquillo tirado por los suelos, suplicando a alguno de sus compañeros que hiciese algo para evitar nuestra épica. Para mí retrata a la perfección el miedo que sintieron unos jugadores que se veían con el oro colgado cuando aterrizaron en Pekín. Nos hemos ganado el respeto de todos y ya no nos volverán a subestimar.

Tenemos una generación espléndida de deportistas. Carlos Jiménez dijo adiós en China, pero Ricky dijo hola, por lo que podemos estar tranquilos que los que vienen detrás auguran un buen porvenir. Además, la Selección es un grupo de amigos que se divierte jugando al basket y que puede soportar elementos exteriores como el despido de Pepu o las críticas a las fotos publicitarias que en su día se hicieron, sin más propósito que hacer un guiño simpático a su estancia en los JJ.OO. Por todo ello, y porque al mundo entero se le cae la baba viéndonos, SOMOS DE ORO.

El jugador nº12 – 25.08.2008

Nuestras cracks: Las "Olímpicas"

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"Cinco medidas a tomar para que el fútbol adquiera cierta importancia en los Juegos", por un insatisfecho

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1) Fundamental: que puedan participar en él todos los jugadores seleccionables por cada país, no sólo los menores de 23 acompañados por tres de mayor edad a la misma.

¿Cómo conseguirlo?

2) Que el torneo de fútbol de los Juegos Olímpicos no coincida con otro campeonato de nivel idéntico o superior en el mismo verano, como, por ejemplo, la Eurocopa o la Copa América.

No es tan difícil. La EURO tendría que pasar a disputarse en años impares, en este caso, se tendría que adelantar al 2011 o aplazar al 2013. Tiempo tienen de sobra.

3) Planificación: entre los equipos que finalmente se clasifican para la cita, tan sólo suele haber 2 o 3 de los considerados “grandes”. Este año están Argentina, Brasil, Italia y una Holanda triste y pobre. Por otra parte, Australia y Nueva Zelanda no pueden estar a la vez en una competición mundial de fútbol. O Australia, o Nueva Zelanda, pero no los dos. El puesto de uno de ellos lo podría ocupar una selección del calibre de Alemania o España (finalistas de la pasada Eurocopa), lo cual produciría un claro incremento de nivel en el citado evento.

Asimismo, el número de países que se clasifica por cada continente debería estar mejor estudiado. No pueden ser 4 europeos, 4 americanos, 3 africanos, 3 asiáticos y 2 oceánicos. La diferencia que hay entre el fútbol de Europa y el de Oceanía es infinitamente superior a lo que ahí se refleja.

En mi opinión, creo que habría otras dos posibilidades mucho mejores a la hora de organizar los grupos y de establecer cuántos se clasifican por cada país y qué criterios se siguen a la hora de tomar esas decisiones. Las dos opciones que me planteo son:

a) 24 equipos – Al adquirir cierta importancia (que de eso trata el asunto), se podría ampliar el numero de escuadras participantes en el torneo. En este caso, podrían competir unos 10 equipos de Europa, 6 de América, 4 de África, 3 de Asia y un último conjunto que saldría de una ronda disputada entre Australia y un combinado centroamericano o asiático.

b) 16 equipos – Aun dejándolo como está, se debería volver a estudiar el método que se sigue a la hora de decidir cuántos países de cada continente luchan por las medallas. Una opción a valorar podría ser la de contar con 6 equipos del viejo continente, 4 del nuevo, 3 africanos, 2 asiáticos y el que salga de la eliminatoria comentada con anterioridad, en la que Australia sería la clara favorita.

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Maltrato y desprecio a la mujer en Inglaterra y Estados Unidos

seleccion_española2Lo están viendo con sus propios ojos no rasgados (si algún problema de vista le impide ver las fotos con total claridad, realice el gesto que los jugadores españoles le indican en las mismas). En Inglaterra y Estados Unidos, las mujeres son marginadas.

Como ya sabrán, el equipo español de baloncesto masculino prestó su imagen para un anuncio que uno de sus sponsors, con motivo de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. Cómo no, la prensa sensacionalista estadounidense y, sobre todo, inglesa, ha decidido meter el dedo en la yaga. Según algunos de esos que se hacen llamar periodistas, la selección española de baloncesto masculino debería ser expulsada de los Juegos. Todo esto, pocos días antes del decisivo partido que el próximo sábado disputarán España y Estados Unidos (miedo…tengo miedo…). Algunos incluso exigen a Pau Gasol una disculpa, alegando que el de Sant Boi habita en un país y una ciudad en la que “existe una cierta influencia asiática-americana” (este señor es ciudadano de una nación en la que al pueblo chino se le ha colocado el despectivo e insultante sobrenombre de chinks, con el simple objetivo de marginarlos y despreciarlos).

Otro que se ha sumado a la “fiesta” es Jason Kidd, que, después de que todos conocieran la explicación que José Manuel Calderón dio en su blog y a un medio alemán, volvió a caldear el ambiente asegurando que “si nosotros nos hacemos esa foto, nos echan de los Juegos”. El base norteamericano (en inglés no existen las palabras “norteamericano” o “estadounidense”, se autodenominan “americanos”, en claro menosprecio hacia el resto de pueblos que componen el continente) se excusa con estas palabras ante la posible derrota que puedan sufrir en el próximo encuentro.

Seguimos con el repaso por los pueblos de dios*. Los que encendieron la mecha fueron, cómo no, los ingleses. El diario The Guardian publicó este artículo el pasado día 10 (en las islas no tienen cojones agallas para firmar las obras propias) en el que decían que el gesto de los jugadores españoles crearía controversia y nos recordaban los manipulados casos de Luis Aragonés con Thierry Henry, Louis Hamilton en Montmeló y Asshole Cole en el Bernabéu (en Inglaterra es común que la expresión “crear controversia” se utilice como sinónimo de “vamos a putear a todo vasallo que no cante el God save the queen*”).

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Nike vs. Adidas

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A estas alturas, pocos podrán negar que el fútbol ya es un auténtico producto de marketing, que genera miles de millones de euros cada semana. Las estrellas del balón han pasado de ser curiosos y extravagantes personajes, a convertirse en las caras de las principales multinacionales de ropa deportiva, que pujan por hacerse con el primer puesto en un ranking no establecido, con el único fin de multiplicar considerablemente sus beneficios.

Durante años, la marca norteamericana Nike y la alemana Adidas han mantenido una dura batalla en la que han incorporado la tecnología al servicio del deporte e incluso las ha llevado a resolver sus disputas en los tribunales en contadas ocasiones. Tanto es así, que se podría decir que en su llegada al mundo del deporte rey se han empapado de uno de los aspectos que mejor caracterizan a este espectáculo, la competitividad, y año tras año pelean por el trono como Nadal y Federer lo hacen en el tenis. Ahora, se les ha unido una nueva competidora, la también germana Puma, pero las dos gigantes siguen siendo las que acaparan a las estrellas y les proporcionan contratos multimillonarios por prestar su imagen para la empresa.

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